Príncipe de la pasión, princesa de los paralelogramos
Seguimos atrapados por la vieja dualidad: aún defendemos que ser racional depende de mantener la cabeza fría y las pasiones embridadas, no en la colaboración de ambas
Seguimos atrapados por la vieja dualidad: aún defendemos que ser racional depende de mantener la cabeza fría y las pasiones embridadas, no en la colaboración de ambas